Mientras Bad Bunny hacía historia como el primer artista latino en protagonizar en solitario el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, su estilo también marcó un hito. Entre los brillos del escenario y una audiencia de cientos de millones, un detalle en su muñeca brillaba con luz propia: el nuevo Audemars Piguet Royal Oak de oro amarillo con esfera de malaquita.

Más que un simple accesorio, esta pieza, valorada en 75,700 dólares, fue una declaración de estilo cuidadosamente elegida. Para el estilista Storm Pablo, la elección fue clara: «El Super Bowl es un momento tan importante que solo tenía sentido recurrir a Audemars Piguet… La esfera verde malaquita combinada con el oro amarillo añadió un toque único y elevado».

Una obra de arte en la muñeca

El reloj que lució Bad Bunny es una pieza de alta relojería donde cada elemento cuenta. La caja y la icónica pulsera integrada están esculpidas en oro amarillo de 18 quilates, un material que aporta un brillo cálido y clásico.

Sin embargo, el alma del reloj es su esfera, tallada en una lámina de malaquita natural. Esta piedra preciosa de vibrante color verde es única en cada ejemplar, con vetas y patrones que nunca se repiten, asegurando que cada reloj sea una pieza irrepetible. Bajo esta fachada artística, late el calibre automático 5909, un movimiento fabricado íntegramente por Audemars Piguet con una reserva de marcha de 60 horas.

El Royal Oak: un ícono con historia

El modelo Royal Oak no es cualquier reloj; es un símbolo de audacia que revolucionó la industria en 1972. Su diseño, obra del legendario Gérald Genta, desafiaba la convención al presentar un reloj deportivo de acero con un nivel de acabado y un precio propios de la alta relojería.

La elección de Bad Bunny conecta su imagen vanguardista con esta herencia de innovación y rebeldía. Llevar un Royal Oak es llevar un pedazo de historia del diseño que, tras más de 50 años, sigue siendo uno de los relojes más codiciados del mundo.

El lenguaje de las piedras preciosas

La esfera de malaquita no fue una elección al azar, sino parte de una tendencia clave en la moda de la relojería de lujo. Los diales de piedra natural, con su belleza orgánica y textura única, son la vanguardia del estilo.

Durante el mismo Super Bowl, otras celebridades como DJ Cruz lucieron un Royal Oak con esfera de turquesa, otra piedra preciosa popular cuyo valor se ha multiplicado en el mercado secundario. Este movimiento refleja un gusto por la singularidad y la conexión con materiales naturales en el mundo del lujo.

Un escenario de lujo: otras joyas en el Super Bowl

El Super Bowl LX fue también una vitrina para otras piezas excepcionales, confirmando que el mayor evento deportivo de EE.UU. es también una pasarela de alta relojería.

Tom Brady lució otro Audemars Piguet: un Royal Oak Perpetual Calendar fabricado completamente en cerámica azul, un material de extrema dificultad técnica cuyo valor ronda el medio millón de dólares en el mercado secundario.

Un símbolo más allá del tiempo

Bad Bunny, reciente ganador de tres premios Grammy, comprendió la magnitud del escenario. Su elección trascendió la moda para convertirse en un gesto simbólico: un artista latino, en el pico de su carrera, portando en la muñeca un ícono del lujo y la excelencia suiza. Fue la fusión perfecta entre su identidad desafiante y la herencia atrevida del Royal Oak.

En un espectáculo que celebró la cultura latina ante el mundo, cada detalle de su atuendo habló. Y en su muñeca, el brillo del oro y la profundidad de la malaquita contaron una historia de éxito, audacia y un gusto impecable que resonó mucho más allá de las doce notas del cuadrante.

Fotografías cortesía de Audemars Piguet.